El informe analiza el rol de los refuerzos previsionales (bonos) en los ingresos y las condiciones de vida de las personas adultas mayores en Argentina. A partir de información estadística y ejercicios de microsimulación, se estudia tanto su impacto distributivo como su incidencia fiscal.
- El sistema previsional argentino alcanza una cobertura cercana al 89% de la población adulta mayor, combinando componentes contributivos y no contributivos. Dentro del 11% restante, las mujeres registran las mayores tasas de inactividad laboral no contando con ningún tipo de ingresos.
- Los bonos previsionales pasaron de ser medidas extraordinarias a convertirse en un complemento recurrente de los ingresos de los jubilados y pensionados de menores recursos.
- Estos refuerzos aumentan significativamente la tasa de sustitución entre el salario previo al retiro y el ingreso previsional en los tramos más bajos del sistema y acercan el ingreso jubilatorio mínimo al valor de la Canasta Básica Total individual.
- Los ingresos previsionales tienen un peso central en la economía de los hogares con adultos mayores: representan, en promedio, casi dos tercios del ingreso familiar total.
- Los hogares con presencia de adultos mayores registran niveles de pobreza e indigencia considerablemente inferiores a los hogares sin adultos mayores (30% vs. 12,6%), fenómeno asociado a la estabilidad que aporta el ingreso previsional.
- Sin el bono previsional, 617 mil adultos mayores hubieran ingresado en la pobreza y 93 mil en la indigencia. Esto implica que, en los hogares con adultos mayores, la tasa de pobreza habría aumentado de 12,6% a 18,9%, mientras que la indigencia se habría incrementado de 1,6% a 2,5%.
- Desde la perspectiva fiscal, el gasto destinado a bonos previsionales equivale a 0,35% del PBI y lo reciben 3,6 millones de personas. En 2023 alcanza su máximo equivalente al 0,54% del PIB a la par de la reducción de beneficiarios de 4,9 millones a los actuales 3,6.

